Finalmente, en el modelo del sistema social – humano confluyen todas aquellas intervenciones que desde la psicología comunitaria se han llevado a cabo en las últimas dos décadas y que sostienen una visión posmoderna de la sociedad, del trabajo de los profesionales y de ciencia.
Este modelo parte de la idea de que la globalización, principalmente económica y tecnológica, es parte de un proceso en el que la localización es su complemento antagónico. De acuerdo con Bauman (2001), los grandes grupos humanos concentrados en las ciudades desarrolladas, al mismo tiempo que quienes se quedan en sus lugares de origen, se arraigan identificándose con el mundo global a través de los medios masivos de comunicación. La televisión y más recientemente el internet son las principales ventanas a las imágenes y discursos, promueven ideas y sentimientos de pluralidad como libertad de elección y competencia, que en realidad no existen. En contraste, en las zonas comunitarias se gestan sentimientos de solidaridad e identificación con la cultura local. Ambos procesos son consecuencia de lo global y lo local que, de acuerdo con García (2007), se ubican en cinco dimensiones:
· De la territorialidad hacia la extraterritorialidad. En el sentido de lo territorial, la migración a las zonas desarrolladas económicamente propicia la erosión de las identidades locales. Los espacios urbanos se fragmentan en barrios disgregando las comunidades y sus procesos de cooperación y solidaridad.
· De la seguridad hacia la inseguridad. En el sentido de la seguridad, el mercado político se encarga de vigilar y establecer las mejores condiciones para que se desarrolle el mercado económico mermando el poder del Estado para actuar en contra de aquellos que delinquen “dentro de la ley” o con su anuencia.
· De la movilidad hacia la inmovilidad. De igual manera, se ha mermado consistentemente el poder del Estado para regular los flujos financieros y controlar su capacidad de transferirse y devastar las economías de los países en desarrollo. Consecuentemente, en el sentido de la inmovilidad, las bases de datos son utilizadas para vigilar a las personas, sus intereses o necesidades, sus ingresos y su consumo actual y futuro.
· De la inclusión hacia la exclusión. En el sentido de la inclusión, los medios de comunicación, Internet como el principal escenario, son el sinóptico moderno y junto con la televisión hacen sentirse a los individuos necesitados de participar del gran consumo, del que en realidad no pueden participar.
· De la satisfacción hacia la insatisfacción. El tipo de consumo que se ha propiciado en nuestros días no está fundamentado en la satisfacción de una necesidad, sino en creencias, percepciones y valores improvisados.
Esta situación enfrenta al psicólogo comunitario a escenarios en extremo complejos que necesariamente requieren del replanteamiento de conceptos tales como: “comunidad”, “entorno”, “identidad” y otros, así como de su quehacer y función social.