Psicología Comunitaria

Modelos 

Antes de hablar de los modelos es importante definir lo que es un paradigma. Un paradigma señala, es un modo de conocer, de aproximarse a la realidad, construido por una comunidad científica particular, que emplea una terminología específica para hacer referencia al mundo y sus relaciones.

Hombrados (2013), distingue cuatro grandes modelos o paradigmas en la Psicología comunitaria: el del estrés psicosocial de Dohrenwend, el modelo de la potenciación, el modelo socio- comunitario y el modelo del sistema social – humano. 

Cada uno de estos modelos representa una manera particular de entender la problemática psicosocial, de aproximarse a ella y, por supuesto, un conjunto de valores asumidos por los profesionales que los sustentan. De esta manera, plantea que el trabajo comunitario realizado a la fecha puede categorizarse en cuatro grandes grupos.

El modelo del estrés psicosocial inicialmente propuesto por Bárbara Dohrenwend plantea que los eventos vitales estresantes están determinados tanto por las características psicológicas de la personas en la situación, como por los elementos del entorno. La Intervención debe dirigirse a proporcionar o incrementar todos aquellos recursos (en los mediadores situacionales) que sean necesarios para afrontar exitosamente los eventos vitales estresantes. De esta manera, el modelo ha generado amplias experiencias en Intervención en crisis, intervención en desastres, así como ha llevado a desarrollar programas que disminuyan o eliminen las circunstancias que producen los eventos estresantes, tales como los dirigidos al cuidado prenatal, nutricional, prevención de la violencia, entre otros.

El modelo de la potenciación desarrollado por Julien Rappaport aglutina todos aquellos trabajos de la psicología comunitaria que buscan lograr una condición de dominio o autoridad por la que los individuos o grupos adquieren por sí mismos transformaciones dirigidas a mejorar la calidad de sus vidas y el acceso a bienes y servicios de la sociedad (Fernández y cols. 2011:61). Las intervenciones que se acogen a este modelo se sustentan en tres elementos: 


a) El origen de la mayoría de los problemas está en la distribución desigual de los recursos materiales, sociales y culturales. Una adecuada distribución de los recursos contribuirá a cubrir las necesidades y prevenir la aparición de los problemas. 


b) El derecho de las personas a ser diferentes. Fomentar el protagonismo de personas grupos y comunidades significa trabajar desde sus propios marcos de referencia. 


c) Necesidad de colaboración entre profesionales y comunidad implica la creación y desarrollo de un diálogo horizontal que favorezca el protagonismo de esta última. 

IAP

Por su parte, el modelo socio- comunitario tiene como punto de partida la crisis de la psicología social de los años setenta. Según Serrano – García y cols. (2012) los elementos fundamentales de este modelo son el materialismo histórico y la investigación acción participativa. Sus propósitos son la transformación social a través de la acción y reflexión comunitarias. “En tal sentido, sostiene Montero (2003: 146) son acciones políticas, pues son formas ciudadanas de ejercer la democracia”. 


El carácter político de este modelo de intervención en la psicología comunitaria puede resumirse de la siguiente manera: 


a) El trabajo con comunidades con grupos organizados dentro de ellas y con líderes comunitarios exige una perspectiva holística de la situación. 


b) Parte de la consideración de que los problemas que aquejan a una comunidad no son de carácter individual sino que residen en las relaciones interpersonales y sociales. 


c) El énfasis en la praxis comunitaria está en el cambio social y 


d) Las comunidades son las rectoras de su destino. 

DEH

Finalmente, en el modelo del sistema social – humano confluyen todas aquellas intervenciones que desde la psicología comunitaria se han llevado a cabo en las últimas dos décadas y que sostienen una visión posmoderna de la sociedad, del trabajo de los profesionales y de ciencia. 


Este modelo parte de la idea de que la globalización, principalmente económica y tecnológica, es parte de un proceso en el que la localización es su complemento antagónico. De acuerdo con Bauman (2001), los grandes grupos humanos concentrados en las ciudades desarrolladas, al mismo tiempo que quienes se quedan en sus lugares de origen, se arraigan identificándose con el mundo global a través de los medios masivos de comunicación. La televisión y más recientemente el internet son las principales ventanas a las imágenes y discursos, promueven ideas y sentimientos de pluralidad como libertad de elección y competencia, que en realidad no existen. En contraste, en las zonas comunitarias se gestan sentimientos de solidaridad e identificación con la cultura local. Ambos procesos son consecuencia de lo global y lo local que, de acuerdo con García (2007), se ubican en cinco dimensiones:  


· De la territorialidad hacia la extraterritorialidad. En el sentido de lo territorial, la migración a las zonas desarrolladas económicamente propicia la erosión de las identidades locales. Los espacios urbanos se fragmentan en barrios disgregando las comunidades y sus procesos de cooperación y solidaridad. 


· De la seguridad hacia la inseguridad. En el sentido de la seguridad, el mercado político se encarga de vigilar y establecer las mejores condiciones para que se desarrolle el mercado económico mermando el poder del Estado para actuar en contra de aquellos que delinquen “dentro de la ley” o con su anuencia. 


· De la movilidad hacia la inmovilidad. De igual manera, se ha mermado consistentemente el poder del Estado para regular los flujos financieros y controlar su capacidad de transferirse y devastar las economías de los países en desarrollo. Consecuentemente, en el sentido de la inmovilidad, las bases de datos son utilizadas para vigilar a las personas, sus intereses o necesidades, sus ingresos y su consumo actual y futuro. 


· De la inclusión hacia la exclusión. En el sentido de la inclusión, los medios de comunicación, Internet como el principal escenario, son el sinóptico moderno y junto con la televisión hacen sentirse a los individuos necesitados de participar del gran consumo, del que en realidad no pueden participar. 


· De la satisfacción hacia la insatisfacción. El tipo de consumo que se ha propiciado en nuestros días no está fundamentado en la satisfacción de una necesidad, sino en creencias, percepciones y valores improvisados. 


Esta situación enfrenta al psicólogo comunitario a escenarios en extremo complejos que necesariamente requieren del replanteamiento de conceptos tales como: “comunidad”, “entorno”, “identidad” y otros, así como de su quehacer y función social.

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