Historia
Dos son los ámbitos de origen de desarrollo de la psicología comunitaria: el anglosajón (Canadá y Estados Unidos) y el latinoamericano. En el primero, la psicología comunitaria emerge como respuesta a sociedades que ven aparecer fuertes problemáticas de salud mental en las sociedades industrializadas. Ante estas situaciones los psicólogos sociales, clínicos y escolares convocan en mayo de 1965 al congreso Conference on the Education of Psychologist for Community Mental Health, (Montero, 2004). En éste se propuso una nueva formación para los psicólogos, de tal forma que pudieran ser capaces de intervenir efectivamente en el estudio y solución de problemas ligados a factores “ambientales”, tales como la segregación, la pobreza y la marginación.
En los años sesenta y setenta las condiciones de disparidad económica, política y social de América latina son tan extremas que más que una rama nueva de la psicología, surge un llamamiento a una práctica diferente de nuestra disciplina. Se alude al fuerte vínculo entre las condiciones de vida y la problemática psicológica, haciendo énfasis en un cambio de enfoque que ahora plantea que los seres humanos somos entes activos en la construcción de nuestra realidad, con necesidades y expectativas y no meros sujetos que responden a los estímulos de su entorno social. Montero (2004) afirma que la psicología comunitaria que se propone busca entonces desligarse del “paradigma que la condenaba a la distancia, a una manipulación de las circunstancias de la investigación y de aplicación, no sólo extractiva, sino además falsamente objetiva y neutral” (p.43).
El desarrollo de la psicología comunitaria tanto en el ámbito anglosajón como en el latinoamericano dio lugar teorías, métodos, prácticas e influencias tan diversas que sólo años más tarde, a partir de esfuerzos como el de Isabel Hombrados (1996), se han podido clarificar y categorizar. A decir de esta autora, la Psicología comunitaria posee hoy las siguientes características:
a) Adopta un punto de vista ecológico, esto es, centra su atención en la interacción entre las personas y su entorno, por lo que su nivel de análisis trasciende lo individual para situarse en un nivel más holístico y por tanto, interdisciplinario.
b) “Intenta ser útil y relevante en la solución de problemas sociales. Su misión es crear organizaciones más efectivas” ((p.71)
c) Dirige su intervención al análisis del contexto y las necesidades de los individuos.
d) Asume la posición de que los problemas tengan una solución única y absoluta, sino muchas, diversas y con diferente nivel de impacto.
e) La solución de problemas no ha de centrarse en la “víctima” o en el ambiente sino en la creación de entornos que posibiliten a los sujetos desarrollar habilidades que les permitan gestar mejores condiciones de vida.
Propósitos
Los propósitos de la Psicología comunitaria siguiendo esta línea son lograr una visión diferente de la problemática psicosocial, por ejemplo, la violencia, las adicciones, la delincuencia y otros más, a partir de la investigación como resultado de interacción entre factores ecológicos y los individuos, esto es, en las representaciones sociales construidas por las personas en las comunidades y tiempos específicos.
La psicología comunitaria tiene preferencia por los métodos no experimentales, más cualitativos, sin descuidar lo cuantitativo. De igual manera, si bien hace énfasis en la práctica o el carácter interventivo de su acción, considera que la teoría es importante tanto como punto de partida como de creación de lenguajes comunes para la academia, que permitan la evaluación continua de las intervenciones. Finalmente, la psicología comunitaria centra su acción en comunidades en riesgo en tareas de prevención, más que de tratamiento.