La literatura sobre desastres está repleta tanto de señalamientos ocasionales como de estudios que indican que el personal de servicios de emergencia sufre alteraciones psicológicas a corto y largo plazo como resultado de su intervención en labores de socorro.
Pueden incluso llegar a ser ellos mismos víctimas directas del desastre, es decir, haber sufrido pérdidas personales por la muerte o las lesiones de compañeros, e incluso de familiares, o bien pérdidas materiales.
Sin embargo, los trabajadores de emergencias son vulnerables al impacto psicológico negativo de las labores de rescate.
El personal de los servicios proveedores, son olvidados como víctimas del desastres debido a una serie de razones : los estereotipos populares de que son fuertes y con muchos recursos en oposición a los supervivientes, que son vistos como desvalidos y sin recursos.
Algunos miembros de los servicios de emergencia describen como se sienten protegidos por sus uniformes del impacto del desastre y otros simplemente no sienten el riesgo considerando que las necesidades de los supervivientes directos son mucho más obvias.