![]() |
La capacitación y el adiestramiento por medio de simulacros constituyen una preparación excelente para afrontar un desastre, si se efectúan en forma organizada, planeada y programada regularmente. Estas prácticas constituyen medios estupendos para "sensibilizar" a personas y grupos frente a un desastre, y revirtiendo así en gran medida el pánico que pudiera surgir. Cuando una situación está bien ensayada, naturalmente se afronta con un sentido elevado de competencia y confianza. En forma local, programas de este tipo pueden diseñarse con peligros reales, tomando en consideración a la comunidad. Por ejemplo, una comunidad establecida alrededor de un gran aeropuerto puede realizar sus simulacros representando un gran choque irreal de aviones en un área de la comunidad. Otra comunidad cercana a una presa o río importante puede efectuarlos simulando una inundación, y así sucesivamente
La finalidad principal de tales simulacros, desde el punto de vista psicológico incluye:
- Aumentar la conciencia del peligro.
- Facilitar la desensibilización psicológica
- Incrementar la confianza en las capacidades de actuar y de afrontar la situación
- Disminuir la incidencia y la magnitud de reacciones psicológicas negativas, como rechazo, pánico y choque
